En el mes de Octubre tuvimos un encuentro muy especial «El Retiro Prana». Ya entrando en el clima otoñal, el 25 de Octubre, un día perfecto en el que pudimos conectarnos con la Naturaleza en todo su esplendor de Otoño. Comenzamos el día dando un paseo en pleno Bosque de la Herrería hasta llegar a nuestro espacio en Los Ermitaños de Abajo. Es un sendero muy agradable en cualquier época del año, el camino está repleto de Robles, Fresnos y Arces de Montpelier, lo que hace que sea un paisaje que se transforma a lo largo del año. En verano ramas repletas de hojas verdes dan una maravillosa sombra; en Otoño comienzan a teñirse de amarillos, rojos, naranjas y ocres; en Invierno las ramas se quedan desnudas, igual tienen su magia; y en Primavera comenzamos a ver de nuevo los brotes que traerán las flores.

Una vez llegamos al Espacio de Yoga Ermita Inti, practicamos Yoga al aire libre, ya que los rayos del Sol aun se sentían cálidos. La clase de Yoga Vinyasa fue guiada por la profesora Cristina con varios años de experiencia en Yoga Vinyasa así como en otros estilos. Guío una magnifica clase destinada a conectar con el elemento AIRE y con el Chakra Anahata, el del corazón. El elemento AIRE fue el hilo conductor del Retiro Prana. Prana es la energía de la vida, que se relaciona con el Aire que todo lo mueve, despeja, limpia, sana y deja espacio para aquello que queremos proyectar.
Tras la practica de Yoga era el momento de recuperar energías con un rico aperitivo casero y saludable elaborado en la cocina de Ermita Inti. Degustamos bizcochos caseros, algunos veganos y otros sin gluten. ¡Deliciosos! Además nos refrescamos con frutas de temporada, con infusiones y aguas de sabores naturales.
Una vez recuperadas las energías era el momento de pasear por otros rincones del Bosque de la Herrería. Caminamos hasta la «Casa del Sordo», pasamos por la Silla de Felipe II y volvimos a Los Ermitaños de Abajo por un sendero secreto. En el paseo tuvimos un poco de todo, entramos en calor con la caminata, y vinieron algunas lluvias típicas de esta época. Nos mojamos, pero fue un momento mágico de conexión con el Bosque y la Naturaleza. Lo mejor de todo fue a la vuelta de nuestro paseo, entramos en calor al cobijarnos en nuestro espacio interior con el fuego de la chimenea.
A pesar de que la lluvia llegó en nuestro paseo, de nuevo la naturaleza se puso de nuestro lado. Salió un maravilloso sol a la hora de comer. Después de entrar en calor un ratito, era la hora de comer, ¡sí, otra vez! Esta vez una comida más completa. De nuevo casera, elaborada en nuestro espacio y con algunos productos de nuestra huerta sostenible. De primero una rica Crema de Calabazas, unas verdes y otras naranjas; Tabulé, Humus y Crudités; de segundo una rica Mousaka vegetariana elaborada con berenjenas de nuestra huerta.
Después de tal comilona, era momento de una buena sobremesa y una necesaria pausa. Es un momento en el que tenemos la oportunidad de hablar más entre el grupo, de compartir experiencias y de muchas risas. Diría que es una de las partes del Retiro más especiales. Pues se da el espacio para conocernos un poco más y conectar con personas diferentes.
Después de la pausa, aun había muchas más actividades en la tarde. Ya en nuestro espacio interior al calor de la chimenea, era el momento de la actividad de Canto de Mantras. Hicimos una meditación para conectar con la Energía del Amor. Practicamos Pranayamas para prepararnos para el momento de Canto. Cantamos varios mantras relacionados con el Amor Benevolente, la Compasión y el Amor Universal. La energía que nació del canto fue tan intensa y mágica que nos dejó el corazón lleno de Amor
Y ya llegó el momento de expresar lo vivido en el día. De conectar con aquello que queríamos Soltar, Liberar, Despejar y pensar en lo que queríamos Atraer a través de la Energía del Amor. La manera de expresar fue a través del Arte. Pintamos, dibujamos y escribimos en un lienzo blanco decorado con hojas otoñales que podíamos pegar y así decorar nuestras obras. Fue un momento introspectivo y muy bonito en el que no dejamos llevar por la creatividad y por la libertad de lo que sentimos en ese momento. Otra parte de la actividad fue el Ritual de quemar en el Fuego, lo que quisiéramos quemar. Un dibujo, una frase, un escrito… Algo que dejábamos que se fuese con la llama del fuego.
El cierre del Retiro Prana fue una sesión especial de Sound Healing realizada de nuevo por la profesora Cristina, también certificada en Sound Healing. Tras dejar que el Aire moviese y removiese todo, el sonido de los cuencos tibetanos nos llevó a la sanación del corazón. Fue como volver del Aire a la Tierra. Tumbadas en Shavasana, dejando que las vibraciones de los cuencos equilibrasen las energías, y acariciasen nuestros sentidos. Dándole un cierre a todo este ciclo de conexión con el Prana, la energía que mueve la vida, la que está en todos los seres, en todo el Universo, el Aire de la Vida, del Aliento, la propia Respiración, así tan esencial que sin el PRANA no habría vida. ¡Qué día tan mágico! Gracias a todas las que formasteis parte.
